Acercándonos a las cosas pequeñas nos acercamos a lo real, los detalles frente a las grandes anécdotas extravagantes y únicas, más lejos de nuestro corazón que las repeticiones diarias de esos pequeños actos de todos los días.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Los no lugares


Autovías, aeropuertos, estaciones de tren o de metro, cajeros automáticos, colas de todo tipo, hospitales, supermercados, áreas de servicio, espacios de recreo, salas de espera, hoteles, campos de refugiados, ciudades de vacaciones, parques temáticos, puntos de encuentro, en resumen: ESPACIOS DEL ANONIMATO, donde las máquinas me hablan, donde personas como máquinas me dicen, muy correctamente, lo que debo y no debo hacer, pero en realidad aunque pronuncien, o visualicen en un display, mi nombre, no se dirigen a mí sino a esa abstracción que es el ciudadano medio de un mundo globalizado, un mundo donde se nace en una clínica y se muere en un hospital.
Estados de tránsito, relaciones contractuales, lugares donde el texto, los carteles, priman sobre el habla. Carteles que ordenan, que prohiben, “SIGA”, “NO SE DETENGA”, “ESPERE EN LA LÍNEA”, “NO FUME”, “SILENCIO”, ”FELIZ VIAJE”.
Son los lugares donde solo soy un mero espectador, o simplemente un pasajero, donde solo puedo ver, donde no hago nada, nada más que transitar, pasar. Allí las personas no se cruzan, no hablan, se podría decir que sus recorridos, las líneas de sus recorridos se intersectan, pero ellos, las personas, en realidad no se cruzan porque en los no lugares siempre estamos solos y siempre somos sospechosos mientras no demostremos lo contrario mediante nuestro carné de identidad, el permiso de conducir, la tarjeta de crédito o el billete de avión, por eso allí las cámaras y los guardias de seguridad nos espían constantemente, es el único momento en que salimos del anonimato, para volver a él en cuanto hemos demostrado nuestra inocencia.

Cada vez tenemos más posibilidades de recorrer más lugares, que en realidad son no lugares porque de muchos de ellos solo recordaremos el nombre, y simultáneamente, absurdamente, en esta sociedad caracterizada por el exceso, se reduce cada vez más el espacio vital, el espacio cotidiano para la acción, para el día a día, el tiempo para disfrutar de verdad, nuestra casa.
Y podíamos preguntarnos ¿que es nuestra casa?,¿donde está?, para mí, mi casa es donde estoy a gusto, donde me reconocen, donde tengo un nombre y reconozco a mis amigos y a los míos.

Si queréis leer sobre todo esto os recomiendo los textos de Marc Augé Los no lugares (Non-lieux), Travesía por los jardines de Luxemburgo y Ficciones fin de siglo.

Y ahora hablando de lugares concretos:
El Jueves 4 de Diciembre inauguramos en Sagunto la exposición Territorios descuidadamente libres, en la casa Capellá Pallarés, estará hasta el 27 de Diciembre en horario de visita de lunes a sábado de 18 a 21 horas.

miércoles, 22 de octubre de 2008

La casa del árbol





Fotografía tomada prestada de la web del grupo Baumraum http://www.baumraum.de



La Casa del Árbol
es un proyecto que Lola va a presentar a distintas instituciones en busca de patrocinio. Hemos charlado mucho en torno a la idea, vueltas y más vueltas, al final he acabado escribiendo el texto que sigue a continuación en el que intento transmitir el espíritu y la ilusión que he percibido.
Tal vez sea demasiado largo para una entrada de blog, ya lo advierto, no obstante animo al que tenga ganas de leerlo a realizar su comentario, ya sea favorable o desfavorable, pero por favor, que sea sincero.

La Casa del Árbol.

Desde niños ansiamos unir nuestra residencia, nuestro espacio vital, con la naturaleza, construimos la casa del árbol con los elementos que encontramos, reciclamos tablas, palés, telas, trastos, ropa pasada de moda, viejas publicaciones de revistas y periódicos, y en una fusión de naturaleza y deshecho, con clavos y martillo, y unas pequeñas manos, HACEMOS, vamos improvisando, construyendo sin planos, ni permisos, sin hipotecas, directamente desde la imaginación.
Se trata de una casa concebida para el juego, levantada sobre la vida, sin más expectativa que pasarlo lo mejor posible en compañía de nuestros amigos. Allí no tiene sentido hablar del metro cuadrado, el espacio es aéreo y orgánicamente tridimensional, la estructura está viva, es flexible y cambiante y se bifurca en el aire siguiendo patrones matemáticos que asimilamos a lo bello de una forma inconsciente, un eco de nuestra propia estructura física y mental, una forma abstracta que se materializa en lo que existe y está vivo.
La naturaleza no es entonces la fuente de donde tomamos lo que necesitamos sino el lugar donde vivimos, nuestra casa, un todo del que formamos parte. El árbol deja de ser una silueta recortada en el horizonte para ser una estructura inabarcable que nos envuelve, una estructura que crea nuestro espacio, algo similar a lo que ocurre en las calles de Manhattan donde la mirada no abarca los rascacielos, el horizonte, o más bien diríamos la horizontal, desaparece y la sensación es la de estar dentro de, de formar parte de. Incluso el gesto se repite, la mirada que se alza vertical buscando el último piso es muy parecida a la del que busca las ramas de la copa del árbol desde su pie.

Tarzán, el hombre niño por naturaleza, el YO primigenio, también vive en su casa del árbol que él mismo se ha hecho, y vive de una manera feliz y tranquila porque EL GRAN ÁRBOL transmite, evoca, atávicamente, subconscientemente, seguridad, PAZ.

Como dice J.J.Lidón:
-no hay yo más rotundo que el yo Tarzán tu Jane.
Se trata de un YO aún unido a la naturaleza, integrado en el territorio y el paisaje, una pieza más en una mecánica natural que se auto-reconoce y toma conciencia de sí mismo en el encuentro con el otro.

En nuestra primera etapa vital no nos preocupa el mañana, ni la inestabilidad laboral, ni el precio de la vivienda, simplemente construimos una CASA, integramos nuestra vida con el jardín o aquel pequeño bosque junto a la residencia donde pasamos los veranos, el acto de construir, de componer, entonces, es alegre, creativo y recordamos aquella época como una ERA FELIZ y sin preocupaciones.

El proyecto La casa del árbol es una serie de imágenes donde en cierto modo se sigue la misma mecánica trasladada al soporte plano. Siempre sobre un fondo vegetal, arborescente, se compone la obra mediante collage, reciclado, apropiación de imágenes y textos obtenidos de los mass media, una reconstrucción de nuestra mirada y una reinserción en la naturaleza.

En otros países, como Escandinavia, la integración del hábitat urbano con el entorno natural se ha preservado históricamente, sin embargo en la cuenca mediterránea hemos perdido esta cualidad, el entorno urbano está profundamente desarraigado del paisaje natural, tanto que volvemos con la mirada sorprendida por su verde cuando viajamos a estas regiones.

No obstante en la ciudad mediterránea aún se observa cierta obstinación por la recuperación del entorno, podemos verlo en esos rincones cercanos a autovías donde surgen espontáneamente huertos de tomates, maíz, calabazas, vallados por todo tipo de materiales reciclados, somieres, cartones, restos de alambradas, tableros deshechados. Se trata de les terrains vagues, terrenos baldíos desprovistos de contenido social que son reinterpretados por una ancestral tendencia a la recuperación de lo natural, del jardín primordial. He preferido utilizar el término francés por tener una connotación más positiva, el terrain vague es una tierra difusa, vacía pero llena de posibilidades, una página en blanco, un espacio disponible para la creatividad. Algo similar por su espontaneidad ocurre con esos bancos estratégicamente situados en algunos parques, se convierten de una manera libre en puntos de reunión de personas que con la excusa de sacar a sus mascotas se reúnen diariamente a charlar de temas diversos a la sombra del gran árbol. Una vez más se trata de territorios al margen de los intereses económicos y comerciales, algo que podríamos denominar territorios descuidadamente libres.

En el proyecto La casa de árbol arquitectura, diseño industrial y referencias a los medios de comunicación se fusionan sobre una base natural y nos devuelven a una forma de mirar amable y tranquila. Las referencias publicitarias actúan como conectores entre la imagen y el espectador, enlaces con la vida cotidiana, son el hilo que nos permite adentrarnos en el BOSQUE desde nuestra localización actual. Al igual que en las imágenes de las grandes urbes los edificios no aparecen enteros, en La casa del árbol los árboles no se ven completos, siempre inabarcados, fragmentos de sus troncos y ramas, una visión cercana que nos introduce en su sombra, una sensación de cobijo.
El árbol deja de ser un elemento del paisaje para crear su propio espacio e introducir en él al espectador.

Las imágenes nos conducen a un paisaje natural que no es ajeno a la modernidad, un paisaje que no tiene que ver con la tradición, una naturaleza que vibra con el presente y proporciona un nuevo marco a la actividad humana. El campo ha dejado de ser un lugar aislado del mundo, el mundo global interconecta todos los espacios y cada aldea, cada caserío, forma parte de una misma red global. La tecnología de las comunicaciones, las mejoras en la red de transporte, el desarrollo de los biocombustibles y los sistemas de aprovechamiento de energía solar y eólica han posibilitado el nacimiento de este mundo disperso pero conectado. Algunos sociólogos profetizan un éxodo del mundo urbano al rural a lo largo del siglo XXI, un renacimiento de un mundo rural joven protagonizado por personas en busca de una forma de vivir alternativa a la gran ciudad, una reubicación a los lugares donde están las fuentes del bienestar. En este nuevo status social ya no tiene sentido la huída al campo en el tiempo libre, ya no tienen sentido las actuales casas rurales que se saturan de visitantes en los puentes y las vacaciones. Ahora el nuevo habitante del medio rural buscará en la ciudad los eventos sociales y culturales que en ella se dan para pasar su tiempo de ocio, eventos que solo son posibles con una masiva asistencia de visitantes. Las grandes ciudades de esta manera se configuran como nodos primarios de una gran red habitada, puntos de cruce donde interaccionan físicamente personas provenientes de cualquier lugar de la red. Podemos imaginar así un mundo global, distribuido y deslocalizado, una analogía de lo que sucede actualmente en el mundo literario y creativo en general con la emergencia de la cultura blog en internet.
Este hipotético y tecnológico poblador del medio rural presentaría en una primera generación un sustrato de recuerdos, una memoria vital, fundamentalmente urbanos que deben dar lugar por necesidad a una nueva forma de entender el entorno y las actividades que en él se dan.
Se trata de la descripción de un posible futuro, un nuevo modelo social, una utopía sobre la que el proyecto sobrevuela ofreciendo al espectador la mirada de un pájaro.

Entre la iconografía aparecerán: imágenes de bosques y árboles singulares de la Comunidad Valenciana, casas de árbol construidas por niños, casas para ardillas que se pueden ver en algunos parques, nidos, imágenes de jardines botánicos, la huerta y los huertos espontáneos que surgen en los terrain vagues.


Fotografía tomada prestada de la web de LondonFieldWorks exposición Super Kingdom http://www.londonfieldworks.com/














En el proyecto se mostrarán dos tipos de obra según el formato y la técnica empleada.

-Pequeños collage sobre recortes de fotografías de árboles tomadas por la propia autora junto con otras obtenidas de revistas y diversas publicaciones, donde se combinan textos en diversas tipografías con imágenes de bosques, jardines, arquitectura, actividades y escenas cotidianas, y elementos tecnológicos y de diseño industrial. Sobre todo ello se interviene superponiendo dibujo realizado sobre papel vegetal traslúcido y acetatos transparentes. Los collages necesitan presentarse insertados entre 2 láminas de metacrilato transparente a efectos de conferirles durabilidad en el tiempo.

La idea de estos collages es funcionar a modo de instantáneas tomadas desde dentro de la casa del árbol, instantáneas premonitorias de un momento global y tal vez futuro, un instante en la vida y la actividad del habitante de la casa en cuya cabeza se combinan visiones de lo que está pasando en el mundo con su entorno natural físicamente próximo.

-Pinturas en formato mayor, a partir de 170x170 cms, sobre lienzo armado sobre bastidor rígido de madera donde se imita la apariencia de los collages pintando con acrílico y dibujando encima a lápiz. La cualidad efímera del lápiz precisa el recubrimiento de estas partes con un barniz fijador en spray.

La idea es crear esa atmósfera descrita en la exposición conceptual del proyecto, esa unión de naturaleza y actualidad. Transmitir una renovada visión del campo que por su tamaño envuelva e incluya al espectador abarcando la totalidad de su mirada. Esta idea de envoltura, aunque con otra finalidad, ha sido llevada a la práctica por artistas del siglo XX como Rothko.

Para enfatizar la idea de globalidad que debe embargar a todo el proyecto los títulos y los textos que aparecen en las obras se escriben en varias lenguas.
La base fotográfíca de los fondos tomada en la Vall de Laguar (Alicante), la Sierra Calderona (Valencia) y la Sierra de Espadán (Castellón). Los textos y tipografías de slogans y carteles publicitarios, algunos de ellos recombinados para formar nuevas frases, nuevas estructuras semánticas que surgen de la sinergia que genera la composición, las imágenes de publicaciones de moda, arquitectura y diseño son descontextualizadas e intervenidas en función del sentido del proyecto.

Como referencias artísticas y científicas: la obra de Anisa y Roderick Romero, Andrew Maynard, el gabinete alemán Baumraum, las cabañas de Maartje Lammers y Boris Zeisser, Tom Chudleigh, la obra del arquitecto Lukasz Kos, el paisajismo de los jardines ingleses y japoneses, la geometría fractal (L-Systems), los modelos de formación de cristales y los modelos matemáticos del crecimiento vegetal.


Fotografía tomada prestada de la web de Andrew Maynard http://www.andrewmaynard.com.au/



La casa del árbol
es un proyecto de Art Unlocated, 2008.

martes, 14 de octubre de 2008

Infarto

Hace 2 viernes ingresaron a mi tío Pepe (Pepico o Pepet como lo conocen en el Poble) por un infarto.
81 años, 1927, imagínate…

He pasado algunas noches en el Hospital, su compañero de habitación Pedro, 51, recaída de un cáncer de pulmón con metástasis al cerebro, un tumor cerebral.
A pesar de ello una ganas de vivir por encima de todo, aunque sea a rastras tengo que hacer cosas, decía Pedro.
Su hermano que lo cuidaba me decía que ha sido siempre muy hablador, cuando está bien claro.
Su sobrino Pedro también, 19 años, un chico con un saber estar y una educación inusual, se despidió de mí una de las noches con un caballero.

En el pasillo escenas estremecedoras, tremendas, personas abrazándose y llorando al salir de la habitación. En la sexta planta la muerte está presente tras cada puerta, en los ojos de los familiares, en la inhibición de sentimientos de las dulces enfermeras que de otro modo no podrían trabajar allí.

He pasado algunas noches en un mundo que se derrumba, rodeado de vidas que se apagan lentamente. He visto el cariño más sincero en algunos ojos enrojecidos mientras en la calle inundada seguía lloviendo a cántaros, y los truenos, los relámpagos que siempre me han gustado tanto pintaban de electricidad toda esta atmósfera de muerte y de esperanza, una extraña mezcla en un tiempo propio, personal, el tiempo de mi nacimiento y mi cumpleaños siempre mojado.
Octubre, tiempo de cambio, melancolía y utopías.


A parte (también se puede decir a banda para los catalanoparlantes) y para irme dejando un buen sabor de boca.

Últimamente me ha dado por escuchar canciones de Facto Delafe y las flores azules.
En una de ellas en la que hablan 2 enamorados hay un verso que me encanta, me llega y me motiva como muy pocos y dice:

…el camino que lleva a tu casa es mi alegría…



domingo, 28 de septiembre de 2008

FIART’08 desde dentro.


La feria de Arte Contemporáneo de Valencia, primera edición, 2008.

39 galerías, 7 de ellas no Españolas, la mayoría Valencianas.

Es difícil hacer un resumen sin levantar susceptibilidades. En primer lugar habría que conocer el origen de esta feria.

En Madrid existen 2 ferias de Arte Contemporáneo:
ARCO, la grande, con más de 20 años de historia, con presencia de las mejores galerías Españolas y mucha presencia internacional, un riguroso proceso de selección y admisión decide quien va y no va, los galeristas Españoles anhelan estar en ARCO porque estar en ARCO es ESTAR en el mundo, es en cierta manera EXISTIR.

Paralelamente, simultáneamente se celebra Art Madrid, una feria digamos sin ánimo peyorativo, de segunda división. La gran mayoría de las galerías que acuden son Españolas, unas rechazadas en ARCO y otras que ni siquiera han optado.

Como una extensión, un brazo, una rama, que le ha salido a Art Madrid junto al mediterráneo, nace la idea de FIART. Ha nacido una nueva feria de Arte Contemporáneo, pero no como satélite de ARCO sino de Art Madrid, de ahí la perceptible ausencia del cuarteto de galerías Valencianas de primera línea:
- Tomás March, Valle Ortí, Luis Adelantado y La Nave.
Galerías que podríamos calificar de la Clase ARCO.

Con esto ya podemos entender la ausencia de publicidad y difusión de la feria, la ausencia de repercusión mediática.
Poco público se ha enterado de que ha nacido una feria de Arte Contemporáneo en Valencia. La idea de los organizadores: que la gran cantidad de público que acude a la feria del mueble, la más importante de España, acudiría a FIART, pero no ha sido así, cuando uno va a una feria va a lo que va, ya es bastante agotador recorrer la feria del mueble como para patearse otras ferias.

La feria no plantea una apuesta fuerte, no nace con vocación de convertirse en un referente internacional, los estamentos públicos Valencianos se han apuntado al carro timidamente y solo al final del proceso cuando quedaba poco margen de maniobra. La apuesta no ha sido seria, para ello habría que haber implicado a las galerías de primera línea.

Resultado de todo esto:
- poca afluencia de público y caras largas en los galeristas.

ABURRIMIENTO

Y no es que lo que se ha visto no haya sido bueno, es que hace falta más impulso si queremos que sea una feria de verdad.

Algo bueno (porque no todo va a ser malo).

3 tipos de galerías han acudido:

- galerías con solera, que se han estancado en esa segunda línea y ahí llevan muchos años y tienen su ámbito de actuación sin más inquietudes.
- galerías que han estado en ARCO en algunas ediciones y ahora, caídas en desgracia, ya no son admitidas teniendo que acudir, si quieren, a ferias paralelas.
- galerías jóvenes, con 3, 4 años de historia, en proceso de transformación continua, apostando por artistas emergentes. Algunas de ellas desaparecerán, otras se estancarán, y otras con el tiempo se convertirán en galerías de primera línea.

Pienso que a estas últimas y a sus artistas es a quien beneficia en mayor grado la feria dándoles la oportunidad de darse a conocer e intercambiar ideas y artistas. Para los artistas emergentes el principal objetivo de la feria también es darse a conocer y en algunos caso se ha conseguido.

Tal vez sería Valencia un buen sitio para montar una feria de Arte Contemporáneo del Mediterráneo, algo así como un panorama artístico de lo que se está haciendo en este entorno, España, Sur de Francia, Italia, Grecia, Israel, Países árabes del norte de África, los nuevos países del Adriático. Una feria que integrara Arte y Diseño aprovechando la presencia italiana, apostando por el Arte Contemporáneo de verdad, incluyendo instalaciones, arte digital, ilustración, performances, diseño textil, un espacio para la moda, etc.
Nuevo Arte en un Viejo Mar.


Por nuestra parte el balance es positivo a pesar de no haber cubierto gastos, la venta es un objetivo secundario, realmente no recomiendo a nadie dedicarse al arte si lo que quiere es hacerse rico, no hay expresión más cierta que esa de “por amor al arte”, la profesión de artista es más que un oficio una forma de ser, de sentir y de vivir, o más bien debiera decir de sobrevivir.


Para acabar dejo un par de citas, una referida a artes plásticas y otra literaria, por eso del tandem que formamos Lola y yo.

El espectador debería abordar el arte como aborda un paisaje. Este no le exige al espectador “comprensión”, ni adjudicaciones de trascendencia, ni ansiedades y simpatías: lo que reclama, más bien, es su ausencia, y le pide que no agregue nada de él, al paisaje. En términos estrictos, la contemplación es aquello que, en la práctica, aniquila el sujeto perceptor.

Estilos Radicales, Susan Sontag, 1966.

Hay algo raro en los actos de escribir y hablar. El error ridículo y pasmoso que comete la gente consiste en creer que utiliza las palabras en relación a las cosas. Ignora la naturaleza del lenguaje, que consiste en ser su propia y única preocupación, lo cual lo convierte en un misterio muy fértil y espléndido. Cuando alguien habla por hablar; dice lo más original y veraz que puede decir.

Novalis, 1799.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Numa


Hace 2 domingos llegó Numa a casa.
Estuvimos en la protectora y Edu tuvo muy claro desde el primer momento que Numa se venía con nosotros. Ahora Numa después de 8 días parece que siempre haya estado con nosotros.
No sabemos de que raza es, no consideramos que sea algo muy importante, pensamos que se hará grande, aunque eso solo lo pensamos.

Charlar con las chicas de la protectora, porque en su gran mayoría son chicas, me ha causado una, no sé como decir, satisfacción, orgullo, tranquilidad, fe, no acierto con la palabra. Unas pocas empleadas y muchas voluntarias que acuden en su tiempo libre, los fines de semana, a limpiar, curar, dar de comer, mimar, atender animales abandonados y desprotegidos, algunos de ellos llevan en la protectora desde cachorros, toda una vida en una jaula, otros están enfermos o lisiados, atropellados o apaleados, lo cual hace que muy poca gente los adopte.

En un principio pensábamos adoptar un Labrador de unos 8 meses, cojo de una pata trasera, tal vez atropellado, pero nos aconsejaron que teniendo que convivir con un gato mejor adoptáramos un cachorro para que se acostumbre a él.

Estas chicas me han dado mucho que pensar, son el contraejemplo de tantos tópicos que se oyen en la calle o en los medios, el contraejemplo del beneficio, de la competencia, de la ambición, de la individualidad a ultranza. Una forma que admiro sin pretender imitarla, cada uno hace lo que le toca hacer, cada uno busca el lugar donde se encuentra a gusto, a gustito suelo decir que me gusta más.


Cambiando de tema, qué leo:

Una recopilación de textos sueltos del literatomatemático Lewis Carroll traducidos y prologados por Leopoldo María Panero (de los hermanos Panero) y titulado MATEMÁTICA DEMENTE.
Un extraño libro con un extraño prólogo:

La risa es una automática intoxicación de CO2
(asfixia de los tejidos);
el llanto es una automática inhalación de O2.


Ferenzci.


Mañana a las 11 de la mañana se inaugura la Feria de Arte Contemporáneo de Valencia.
Allí estaremos.

Ahora mientras escribo esto, suena en el reproductor un CD de los Who que me ha dejado un amigo.

Gracias.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Más fotos


Estamos con el trajín de cuadros de aquí para allá, porque todo esto de la feria es un jaleo y falta semana y media.
El estudio ha pasado de estar arretestado a un vacío inquietante y desacostumbrado, ahora solo falta ver como va.
Lola que no para, ya tiene nuevos proyectos en mente, desarrollando la idea de la Casa del Árbol, para Navidad en la Sala Pallarés de Sagunt y tal vez un proyecto para una empresa de publicidad.

Dale gas Lola, dale gas...




Les petites femmes

















Somos otra cosa














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lunes, 1 de septiembre de 2008

La foto

El papelito DIN-A4 dobladito en la cartera entre el BonoBus y el BonoMetro caducado decía Crusty Crab El Bar.

Era un sitio con una luz naranja y verde en medio de un bosque de árboles altos y pantanos hondos con caimanes.

Ella lo miró y lo guardó, y lo sacó de nuevo y lo leyó.

Allí había un tipo extraño y a la vez familiar sentado en el porche con las manos juntas de dedos entrelazados sobre una vieja mesa de madera, como en un rezo. Al otro lado de la puerta una mecedora quieta color madera no se mecía.

En el cielo una larga nube negra y fina lo dividía en dos. Ella levantó la vista como en media plegaria nada más pues su pensamiento estaba absorto en la circunferencia vegetal que generaba su universo cercano.

Este no es el verdor circunstancial de una primavera.
Llevo la cámara cargada.

-¿qué le pongo señorita?.

-Café, azúcar, dos cucharillas por favor, me refiero a 2 cucharillas ¿sabe?.

-Perfecto, siéntese, acomódese dentro o fuera, donde guste.

-Gracias.

Fuera vería mejor la llegada de los que esperaba, se sentó en una de las mesas pegada a la esquina derecha de la casa según se la mira y quedó mirando. Dentro de la casa se oía bramar la máquina de café y el sonido de pasos en el piso de tablas. El camarero de alargada figura y brazos velludos llevaba el paño en el hombro, se lo pasó ágilmente a la mesa mientras con la otra mano sostenía el plato.

-Con dos cucharas como los dobles párpados de las garzas que se sostienen sobre una sola pata.

-Gracias.

Junto a la casa había un mástil esmaltado blanco y desconchado del que pendía aburrida por la falta de viento una vieja y sucia bandera yanki, las barras blancas estaban ya de color tierra, la zona azul de las 50 y tantas estrellas estaba bastante descolorida por el sol a modo de punteado más claro.

Otra garza rayada de una pata, contagiada de estrellas, excusa para tantas muertes, excusa para tantas vidas, pensó.

Hacía calor y mucha humedad y aquellos se retrasaban.

Un lugar intraMundo, contenido pero oculto, nadie llegaría allí por casualidad, solo los que intencionadamente buscaban el lugar lo iban a encontrar, un lugar nunca de paso sino final, por eso daba esa sensación de descanso porque desde allí ya no se iba a ningún sitio, era el punto donde implosionaban múltiples vidas y caminos, no un cruce sino una convergencia.

Y a ella se le estaba acabando la paciencia.

Llevaba el móvil encima, podía llamar pero no lo hizo, le pareció cuando lo pensó, mejor esperar.

Ibis blanca de aguas estancadas, reflejos del ciprés llorón, del árbol caminante, del cielo sobre el agua.

El café era largo, menos mal.