Acercándonos a las cosas pequeñas nos acercamos a lo real, los detalles frente a las grandes anécdotas extravagantes y únicas, más lejos de nuestro corazón que las repeticiones diarias de esos pequeños actos de todos los días.

martes, 28 de julio de 2009

Toulouse


Hemos estado 5 días en Toulouse, bueno 1 en Carcassonne y 4 en Toulouse.
Ha estado bien, tengo fotos, el próximo post las pongo que eso de los viajes da para postear.
La verdad es que me he dado cuenta de que ya todo es igual (o casi igual), casi las mismas cosas excepto algunas que dan ese sello distintivo, me hablaron (un poco) mal de los franceses antes de ir, todo mentira, por lo menos con nosotros ha sido todo el mundo muy amable, incluso se esforzaban por hablar español y muchos sabían, ¿será el Midi?, no lo sé. La ciudad tiene ambiente, vida cultural, terrazas con mucha gente tomando cosas, me gusta, hay animación. De visita con nanos: la ciudad del espacio (otro parque), aniversario de la huella en la luna, el orgullo del AirBus y esas cosas. Carcassonne me gustó menos, el EXIN castillos a tamaño natural, la sobre-explotación de la ruina plastificada y envasada para que te la lleves a casa, llegamos el día de la toma de la bastilla, fiesta nacional francesa, casi no se podía andar por dentro del recinto amurallado. Eso sí el cassoulet, muy bueno, un poco pesado sobre todo en verano, pero muy bueno. Los quesos, ni que decir tiene, los quesos allí me pueden, me he traído algunas botellas de vino, clairette y cremant de bourgogne, de esos con burbujas que me gustan, que no es cava ni champagne pero lo encuentro buenísimo a un precio que en España si lo encuentras lo triplican.

En fin, lo de las fotos, y más rollo, continuará...

jueves, 9 de julio de 2009

Día completo















La mañana en el IVO con mamá, la doctora va a ver si mañana puede darle el alta después de 24 días ingresada, aunque no le gusta lo de la anemia ni lo de la fiebre que no desparece aunque sea poca.
Lola, a tope, propuesta para Alfons Roig y la quedada de los 100x100 o como acabe llamándose la muestra colectiva que se está montando, ha venido muy contenta.
Después comer en la Diabla y la exposición de Moises Mahiques en la Parpalló muy buena. También hemos estado en el IVAM, "Confines", una de las mejores exposiciones que he visto.

miércoles, 8 de julio de 2009

Tiempos difíciles

Ayer salió mi padre del hospital Arnau de Vilanova después de una semana, cirrosis, una hepatitis mal curada me dijo la doctora, mi madre aún sigue ingresada en el IVO desde hace casi un mes. Te quedas sin tiempo cuando te ocurre algo así, primero piensas que no va a ocurrir porque si ocurre es como si el mundo se derrumbara, luego te adaptas como puedes, y empiezas a acostumbrarte a ir de un hospital a otro y hacer lo mínimo en casa en ese pequeño espacio de tiempo que te queda. He pensado en el blog, en la presentación del libro que Isabel hizo en Valencia, Isabel en persona no defrauda, es raro, pero es tal como la imaginaba en la lectura de sus poemas. La enfermedada de mi madre me pilló preparando con ilusión un viaje a Toulouse que no hemos hecho pero que esperamos hacer, si podemos, en cuanto salga del hospital. Tesa y Alfredo preguntan por Lola, por el arte, Lola no para, ahora está metida de lleno en 2 propuestas una de corte íntimo (jardinería mínima de la entrada anterior) y otra de corte feminista (la otra cara de Lola, tal vez alguien diría que por ser géminis, no sé), Lola ahora no puede parar, a veces pienso que esos momentos de arte, la visita a exposiciones de amigos, la revisión de bocetos, la preparación de proyectos, la carpintería de los bastidores y las charlas (a veces discusiones) a altas horas de la noche acompañados por la botella de orujo son los que nos mantienen de una pieza, esas cosas que te hacen mirar la vida con optimismo a pesar de todo, las que te enseñan que hay mucho que ver y que hacer, que vale la pena vivir y que es una pena que la vida sea tan corta.

Un abrazo para todos los que leéis este blog.

jueves, 14 de mayo de 2009

Jardinería mínima


Así como había visto cierto día con un vidrio de aumento la piel de mi dedo meñique, semejante a una llanura con surcos y hondonadas, así veía ahora a los hombres y sus acciones. Ya no conseguía percibirlos con la mirada simplificadora de la costumbre. Todo se descomponía en fragmentos que se fragmentaban a su vez; nada conseguía por medio de una noción definida.

La Carta de Lord Chandos (*).

Hugo Von Hofmannsthal.

Mancha, línea y vacío, del espacio al espacio, para volver a empezar.
Íntimo, fractal sin límites, haiku sin palabras, hojas que flotan, polen que tiembla y se expande, Expansión, palabra de tintes económicos, bélicos, imperiales, periodísticos, perversa como lo íntimo en las nubes de los anuncios, como el espacio de los coches que es falta de espacio, y el aire (acondicionado). Las palabras han perdido su sentido a fuerza de usarlas, se han gastado a fuerza de asociarlas, han quedado vacías y así se me hace difícil y no quiero utilizarlas ni pronunciarlas, salvo unas pocas.



Jardinería, intimidad, recogimiento y aire, cielo, tierra y cielo, una contradicción perfecta y simple, algo que huele a paredes de papel, caminos de agua y rocas transparentes, a sincretismo mínimo, a la habitación propia, a la sombra de un árbol en cualquier rincón, de espaldas a los otros, tan solo la mancha, el color expandiéndose al azar, jugando como motas de polvo en rayos de luz de día, si es que el azar existe tal vez todo sea juego, los colores, la mirada que muta en dibujo, la complicidad del que mira. El azar es muchas cosas, tantas que se nos escapan y no podemos comprenderlo, por eso hablamos de azar y usamos el término porque es más fácil, un comodín que nos permite hablar con una sola palabra de muchas cosas. Sin embargo un mínimo de elementos componen con más fuerza, es como si la mezcla cuando es abigarrada consumiera su ser en lograr esa unión, y la unión de lo poco no consume, preserva y destaca la fuerza individual de cada cosa.

Somos limitados, herederos de una historia genéticamente inconsciente, miramos con los ojos de miles de animales que hemos sido, los estadios evolutivos nos acompañan cada día, al centro comercial, al restaurante, por la calle en nuestro coche, pero siempre en el fondo de los ojos: el jardín, el verde de la vida, las verticales envolventes de los árboles, y los colores.




Como explicar con palabras lo que es tan visual, tan ejercicio de pura estética, sutilezas del color y del material recorriendo el papel, descubriendo caminos, poniendo al desnudo que en la blancura de todo papel hay un mapa, un territorio inexplorado.

Déjame ser transparente,
déjame ser solo silueta
ingrávida sobre este jardín tan extraño

Cualquier hecho, noticia, o canción, cualquier record o marca, cualquier prenda o complemento de la temporada anterior, se desvanece aceleradamente (prêt-à-porter) en este tiempo mediático e irreal, solo el jardín permanece, se repite con el bucle de las estaciones, existe como un micromundo, un agujero negro, un vacío verde, una singularidad en medio de los lugares públicos y el tiempo económico y social.

El jardín es reserva natural de gente sentada y gatos en manada, auditorio de loros que increíblemente resisten el invierno y la contaminación, terreno de pintores de caballete y fotógrafas en cuclillas, de periódicos gratuitos abandonados en los bancos, de turistas despistados siempre blancos y rojos, siempre de pantalón corto y planos en las manos, de visitas de colegio y carritos de bebé. En mi banco, entre el Nogal Negro Americano y el Tilo de Holanda, cierro mi libro y mi vista se pierde en el fondo de los caminos que no van a ningún sitio, concebidos únicamente para ser recorridos en la penumbra de los árboles, junto al parking donde se atan las bicicletas un cartel descolorido me ofrece helados recubiertos de crocanti, y me quedo un poco más, contemplando el Bambú Dorado, el Ciprés Fúnebre, el Almez de la salida, y en mi cabeza, llegando a través de los años, empieza a sonar la melodía de Scarborough fair.


... parsley, sage, rosemary and thyme ...


Conviene saber que un jardín planeado de manera muy rigurosa, en el estilo de los parques “a la francesa”, compuesto de macizos, canteros y arriates dispuestos geométricamente, exige gran competencia, y muchos cuidados. Por el contrario, en un jardín de tipo “inglés”, los fracasos del aficionado se disimularán con más facilidad. Algunos arbustos, un cuadro de césped, y una sola platabanda de flores mezcladas que se destaquen netamente, al abrigo de una pared o un seto bien orientados, son los elementos esenciales de un conjunto muy decorativo y muy práctico. Si por desgracia algunos ejemplares no dan los resultados previstos, será fácil reemplazarlos por medio de trasplantes; no por ello se advertirá imperfección o descuido en el conjunto, pues las demás flores, dispuestas en manchas de superficie, altura y color distintos, formarán siempre un grupo satisfactorio para la vista. Esta manera de plantar, muy apreciada en Inglaterra y los Estados Unidos, se designa con el nombre de mixed border, es decir “cantero mezclado”. Las flores así dispuestas, que se mezclan, se confunden y se desbordan unas sobre otras como si hubieran crecido espontáneamente, darán a su jardín un aspecto campestre y natural, mientras que las plantaciones alineadas, en cuadrados y en círculos, tienen siempre un carácter artificial y exigen una perfección absoluta.

Así, por razones tanto prácticas como estéticas, cabe aconsejar el arreglo en mixed border al jardinero aficionado.

Almanaque Hachette (**)

(*, **) Rayuela (capítulos 102 y 134).

viernes, 10 de abril de 2009

Lo maravilloso de las cosas


La font de la gota está en un lugar escondido (muy escondido), caminos de tierra y barro que el agua deshace, tierra roja, un pequeño barranco. Fuimos un día a hacer fotos.













Después de un año (¿sabático?) sin obrar hemos decidido poner piso en la terraza que mira al sur, que con tanto pie de humano y pata de animal entrando y saliendo se ensucia mucho la casa. El material está listo.










Las noches de primavera, cuando no hace aire, son muy agradables. Numa está recién operada (esterilizada), tan chiquita, durante unos días previos a la operación hemos tenido la sensación de hacer algo malo, de fallar a su cariño, pero no vemos otra solución.












El trabajo de albañil es duro, Lola ha cambiado unos días los pinceles por la paleta.














La fotografía va tomando cada vez más espacio en nuestras vidas.





















El turno de tardes permite levantarse un lunes lentamente, a Lola le gusta que haga el café y tomarlo en la cama, a mí me gusta, cuando puedo, prepararlo.











A Edu le gusta preparar tortitas para sus papás los fines de semana, nos obliga a dejar la faena y desayunar con él, las baldosas pueden esperar un ratito más.












Dentro de un saco de arena húmedo Lola ha descubierto un pequeño jardín del Edén, un minúsculo bosquecillo de microplantas, ella se imagina ser de miniatura y pasear por el jardincillo, de momento se conforma con ir a por la cámara y hacerle unas cuantas fotos.











Nico debe querer postear porque ha okupado el portátil de Edu...
A ver que dice.

domingo, 29 de marzo de 2009

El sabor de la vida

Viviste,
saboreaste la vida,
reiste y lloraste
y te enamoraste,
y fuiste amada,
tuviste hijos
y amigos
que te quisieron,
canciones que te emocionaron,
sonrisas y palabras.
Y después quedaste en la memoria de unos cuantos,
otros ocupan ahora tu casa,
te convertiste en unas cuantas fotografías
dentro de un cajón que nadie abre,
eres solamente un nombre
que pocos recuerdan.
Y con el tiempo desaparecerán
una a una
esas pequeñas memorias,
esos recuerdos y sus portadores,
se borrarán las fotografías
y ya nada,
nada, nada,
nada,
tan solo,
el tiempo,
y el sabor de la vida.


En la cartera de Antonio Machado encontraron un papelito con una anotación:
Estos días azules y este Sol de la infancia.

miércoles, 11 de marzo de 2009

De Porta Coeli al Marge



La cartuja de Porta Coeli data del año 1200 y pico, se empezó a construir poquito después de la conquista de Valencia, en un principio se pobló con monjes procedentes de la cartuja Escala Dei de Tarragona. Los monjes que viven allí son cartujos de la orden de San Bruno que prohibe cualquier contacto con el exterior, en especial con mujeres, incluso aunque sean familiares. La cartuja se encuentra en el Valle de Lullen en la ladera Este de la Sierra Calderona, a unos 25 kilómetros al noroeste de la ciudad de Valencia.

Dos hileras de altos cipreses flaquean el último tramo del camino, dan la impresión de un túnel que nos transporta a otro mundo.
En uno de los pilares de la puerta reza:

No se visita el monasterio, respetad la soledad de la cartuja, gracias.

Allí se reza a Dios, se cultiva la tierra, se elabora el pan, se cocina y se destilan licores. La cartuja tiene 2 puertas, la primera da a una explanada desde la que se accede a un puente que cruza el barranco, al otro lado del puente está la segunda puerta, dentro pienso que debe estar una tercera puerta, la que conduce al cielo, según la traducción literal del nombre del monasterio. Cerca de la primera puerta, junto al muro de piedra, dejamos el coche pasar seguir el camino a pie.







Fuera de los límites de la cartuja existen cultivos que son propiedad de los monjes pero que son trabajados por personas a sueldo. Más allá todo son pinos y matorral.









Pasamos bajo el acueducto que hace más de 500 años llevaba el agua a los monjes, una hoja de papel plastificado se lamenta de que haya dinero para el America´s Cup y para la Formula I y no lo haya para la restauración del acueducto declarado monumento histórico. Adentrándonos barranco arriba nos saluda el repicar de las campanas que se extiende por el aire rebotando en las laderas. La subida es empinada, la respiración se acelera y la ropa empieza a sobrar. La tierra es roja como las rocas que son de una variedad de pizarra llamada Rodeno, altos pinos Rodenos viven también en esta sierra, aunque la mayoría son de la variedad carrasco o pino blanco. Recuerdo que también es roja la tierra de la Alhambra donde pasé una temporada en mi juventud.










La mañana soleada de un lunes a primeros de Marzo, una mañana pre-primaveral, la soledad de la cartuja es un trozo de la soledad de los montes, un silencio inmenso, una nada poco habitual, una quietud sorprendente.















Los brotes tiernos de las cañas salen por todos lados, hay que andar con cuidado para no pisarlos. Sobre una enorme roca que divide el barranco preside la vista un alto y delgado pino canario de largas agujas lloronas, estamos llegando cerca de la Pobleta, debe ser descendiente de algún árbol importado y plantado en sus jardines.





A la derecha, al otro lado del barranco se ve La Pobleta y El Reixet, casa-castillo bien conservado, zona habitada por moriscos hasta 1343, el primitivo castillo empezó a construirse en 1357, allí rodó en 1923 Maximiliano Thous su película adaptación cinematográfica de la zarzuela La Bruja, y en la guerra civil fue refugio secreto de Manuel Azaña presidente de la república. Protegida por laderas rocosas a su espalda y el barranco en el frente es un buen sitio para esconderse.
















Aún se pueden ver las semiesferas de hormigón de los nidos de ametralladora que dominan el acceso. Ahora una verja con alambre espino en su parte superior y una gruesa cadena impiden el paso. Creo recordar que hace años cuando recorría en bicicleta las pistas forestales cada fin de semana la verja estaba abierta y era posible acercarse hasta la casa. La verdad es que no sé quien vive ahora en ella, ni siquiera sé si está habitada.



La sierra Calderona siempre ha sido refugio de moriscos, bandoleros, comunistas y personas que decidieron vivir al margen del Establishment, cada uno en su época, de hecho María Calderón La Calderona fue actriz de teatro y cortesana, amante de Felipe IV, obligada a recluirse en un convento por el Conde-Duque de Olivares a causa de las intrigas de palacio, cuenta una de las múltiples leyendas que huyó de Madrid para unirse a los bandidos que vivían en esta sierra y acabó siendo su reina, la bella comandante de los Roders, salteadores de caminos que interceptaban las caravanas que se dirigían a la ciudad de Valencia desde el norte. Avanzadilla del feminismo, Tomb Raider en pleno siglo XVII, es posible que todo esto no sean más que leyendas pero la verdad es que es romántico.








La Font del Marge es un lugar sombrío bajo eucaliptos gigantes. Un débil reguero de agua que sale de la montaña. Una de las muchas fuentes desperdigadas por estos montes, ni la más fresca, ni la más buena, pero sí la más fácil, la primera que encuentra el caminante que se adentra en esta sierra. Un lugar de parada de ciclistas, senderistas y recojedores de agua con sus ristras de garrafas vacías. Lugar de conversación entre amigos instantáneos con la boca sedienta y el rostro sudado. Hace años alguien puso un cartel junto a la fuente Agua no potable, pienso que debió ser algún cartujo intentando ahuyentar a los cada vez más numerosos visitantes, siempre he bebido de ella y nunca me ha pasado nada, ahora ya no está el aviso.










Las últimas 3 fotos se pueden ampliar clickando sobre ellas.

Tienen buena resolución.