Acercándonos a las cosas pequeñas nos acercamos a lo real, los detalles frente a las grandes anécdotas extravagantes y únicas, más lejos de nuestro corazón que las repeticiones diarias de esos pequeños actos de todos los días.

jueves, 29 de julio de 2010

Entrelazamiento cuántico

Ayer leí esta frase del filósofo Julián Sanz Pascual:
...El lenguaje ordinario es cuántico: el significado de un término no se sabe hasta que la frase ha terminado...
es la explicación más clara que he escuchado del principio de incertidumbre: cada palabra contiene una abanico de significados pero solo se fija uno de ellos en el momento en que llegamos al final de la frase, lo que es maravilloso es que aún así consigamos entendernos.

Visitando lecturas sobre física me ha sorprendido también encontrar conceptos que explican un poco la idea del título de este blog, algo tan actual como la negación del principio de localidad, lo que en habla inglesa se denomina Nonlocality:
...La no localidad implica la existencia del entrelazamiento de partículas y vendría a ser un vínculo que se prolonga en el tiempo aún cuando dos o tres partículas se encuentren en distintas posiciones en el espacio...
Fuente wikipedia, artículo sobre el Entrelazamiento cuántico.

Y hablando de entrelazamiento, Lola sigue siendo mucho más rigurosa en la publicación de post en su blog, en su estilo, entradas escuetas, flashes de momentos del día, algunos muy divertidos.


miércoles, 28 de julio de 2010

Esto (el blog) va como va

Casi son notas para mi pero hay va, todo cambiando, mucho nuevo y aprendiendo aceleradamente.
Hospital: mamá sigue allí desde el 21 de Junio, estamos en la sexta semana, situación estacionaria, papá aguantando como puede. Nosotros haciendo la mudanza para que regrese a su piso nuevo.
El trabajo en aguas revueltas con fusiones bancarias, incertidumbre, no sé que haremos en el futuro, ni donde estaremos.
Los nanos en Gales, Lucía perfecto, Edu casi perfecto, bien.
Ahora toca Barcelona, galería nueva, expo inminente, reunión de piezas y montaje en un tiempo record, incertidumbre, la aventura catalana, esperamos que esto tenga proyección, es el futuro que habíamos imaginado.
Lecturas: Samuel Beckett, Kerouac, La Galaxia Gutemberg, este último muy interesante, en la web aprendiendo, postmodernismo, arte postmoderno y física cuántica.
En "El Campo" vecinos nuevos, nuevas inquietudes.
Nuevos collages, nuevos proyectos: Plastic Nature para Engloba.
Cerrada de galerías en Valencia, caída de la vida cultural.
Tiempos de cambio, tiempo de búsqueda, espero que tras la expo y el hospital venga una temporada de tranquilidad.

jueves, 1 de julio de 2010

Ikteriorismo

Un amigo me regaló un libro "El interiorista y el extraño caso del señor Ikea" me lo he leído a ratos, es un libro de entrevistas, para mi habla de un mundo desconocido, el mundo de los decoradores e interioristas, en contacto con la clase burguesa y con los locales comerciales, un mundo, una forma de ver las cosas para mi desconocida pero interesante porque aunque provengo de familia humilde y he formado una familia también humilde, y nunca he tenido contacto con interioristas ni decoradores, es verdad que mi padre fue albañil, maestro de obras o encargado como se suele decir, y yo diría que más que lo fue lo es, porque su manera de hacer profesión es la de antes, la que valoraba la experiencia y el "buen hacer", la maestría, el proceso y no solo el beneficio dinerario que se obtiene, y ni siquiera digo el "resultado" porque en esta sociedad del capitalismo recalentado ni siquiera se valora el resultado de la obra sino tan solo el beneficio en términos de cantidades de dinero.
Pues bien, en el libro he encontrado muchas cosas que mi padre también me ha contado y me cuenta a veces: lo de los buenos profesionales que envejecen sin aprendices y que con ellos se pierde el "saber hacer" porque no se valora, lo de ser honesto y comprometido con el trabajo y con el cliente, lo de que la obra acabada es seña de la identidad del profesional y su mejor carta de presentación. Por otra parte el hecho de haber visto trabajos de albañilería desde niño y el haberme construido mi propia casa, y lo digo literalmente, no quiero decir que he pagado a alguien para que la haga, y las charlas con el arquitecto, que me ha parecido una persona estupenda, todo esto me ha hecho conocer por mi cuenta cosas que también he leído en el libro, como la integración de funcionalidad y estética, el diseñar pensando en el uso y en que los habitantes de la casa estén a gusto, lo absurdo de la casa escaparate.
He disfrutado con la introducción histórica que hacen algunos entrevistados sobre la evolución del diseño en Valencia desde la posguerra y sus muebles de pata de león, la introducción de los electrodomésticos en las cocinas en los años 60, que algunos relatan aludiendo a las marcas de una forma muy pop y el posterior desembarco del diseño.
Me ha llenado de satisfacción comprobar que intuitivamente he seguido en mi casa algunas pautas de las que se habla en el libro, sobre comunicación de espacios y valoración del espacio como tal, y sobre todo cuando algunos entrevistados hablan del valor del proceso, del valor de construir la casa poco a poco, llenándola de vivencias personales y de ver la casa como algo vivo y siempre inacabado, algo que como he dicho en mi anterior post se va enhebrando lentamente con la propia vida, convirtiéndose en algo indisociable de la propia identidad.
En el libro un tema recurrente es el tema IKEA, empresa que ha contribuido a extender un gusto por el diseño, pensaba que los interioristas y decoradores iban a estar en contra de empresas como IKEA pero veo que no, digamos que esgrimen que IKEA tiene una labor pedagógica sobre una población que por posibilidades económicas nunca accedería a un mobiliario de diseño.
En fin, el libro me ha parecido interesante, pero que nadie se apunte mi opinión porque como me dice Lola leo cosas muy "raras".

Cambios

Llevo un mes de cambios, de cambios de verdad, cuando las cosas de años desaparecen, dejan de estar, y los cambios me abruman y no tengo tiempo para este blog ni para estar tranquilo, teniendo muchas cosas que contar, que contarme, pues son cosas mías, personales, que no tiene sentido contar a nadie, ya que para otros son nuevas y parece absurdo conocerlas, saber de ellas, en el momento de su desaparición. No obstante el blog, en sustitución del diario, me sirve para volcar lo que tengo en mi cabeza, expulsarlo y de alguna manera hacer borrón y cuenta nueva al verlo fuera de uno, dejando sitio en la cabeza y en la memoria para otras cosas.
En primer lugar Willie que ya no se tenía de las patas traseras nos ha dejado después de 13 años, me da pena imaginar como ha podido ser, estaba junto a la valla, tal vez cayó entre los bloques y los palés, y no pudo levantarse, tan solo dejó una piedra con una marca profunda de sus uñas.
Después la venta de la caseta de mis padres, la mudanza y el "tirar los trastos", deshacerse de una historia de más de 30 años de vida en común, desde la niñez hasta 2010, una historia compartida por 3 generaciones y en la que estoy en el centro. Una casa que está totalmente enhebrada con mi vida, y a la que no soy capaz de mirar si sentir nostalgia en los ojos.
Desde el trabajo fusiones y desintegraciones, cambios en las formas de hacer y seguramente a medio plazo dejaré de dedicarme a la profesión para la que estudié, la informática, en la que llevo ya 20 años, resulta extraño tener que empezar de aprendiz pasados los 40, que se tire por la borda todo el conocimiento, toda la experiencia adquirida, aunque lo importante es no perder el empleo.
Ahora mamá hospitalizada, con la operación de la prótesis de rodilla y la complicación de la infección de pulmón en el postoperatorio, lleva ya 10 días, papá comienza a estar cansado, no hay síntomas de mejoría.
Espero sobre todo que se recupere y puedan irse a vivir al piso nuevo que tanta ilusión les hace.

jueves, 3 de junio de 2010

Los lugares lentos

En el catálogo de la exposición Los lugares lentos Lola también ha escrito un texto, explicando el sentido del proyecto y su forma de trabajo. Es este:


Este proyecto completa una serie de proyectos que comenzó en 2008 con La casa del árbol y continuó en 2009 con Jardinería mínima y Unlimited Gardens.

La idea inicial se inspiró en una triple confluencia, la visión (a través de google) de las instalaciones del grupo London Fieldworks en el bosque de Kings Wood y las acciones del colectivo Guerrilla Gardening, y por otra parte el descubrimiento personal de los pueblos de Vall de Laguar, a 25 Km al Oeste de Denia, donde el sentir periférico de los pueblos de la montaña contrasta con el centrismo cosmopolita de la costa mediterránea, paradójicamente ese centro no es un punto sino la línea costera. Me llamó la atención la quietud del barranco del infierno contra la velocidad de las motos de agua, el simulacro temático de Terra Mítica y Terra Natura contra la REALIDAD (con mayúsculas) de Fontilles, última leprosería de Europa, la indolencia de las diversiones playeras en Benidorm contra el activismo ecopolítico de los pueblos del valle, un mundo rural no arquetípico, una hibridación periférica entre naturaleza y disidencia, el paisaje humano más autóctono junto a urbanitas (en su mayor parte jubilados) de diversas ciudades europeas. Todo esto me hizo pensar en composiciones donde en un fondo vegetal se inscribieran actitudes, poses y mensajes propios de los mass media, una inscripción de lo moderno (con todos sus prefijos post, ciber, etc.) en lo natural. La naturaleza se convierte de esta manera en el destino de los seres en fuga que (a)portan inconscientemente su carga cultural urbana. Este es el lugar lento donde el vértigo de la ciudad baja de revoluciones hasta un ralentí plácido. Los personajes, en su condición de desubicados aparecen en los collages como meras siluetas, seres procedentes del mundo de los no-lugares, seres sin un lugar propio que buscan en los lugares lentos su ubicación perdida. Por otra parte me interesa el simbolismo del árbol como no-movimiento, como ser enraizado, y perfectamente localizado en contraste con el doble modelo humano que predomina en las ciudades, por una parte el ser en fuga (hacia lo exótico) escapando de una realidad irrealizante y por otra su inverso, el ser desraizado (desde lo exótico) que okupa los lugares del primero tras un desbordamiento de sus lugares impulsado por puro instinto de supervivencia.

Me interesan las raíces como afirmación del lugar, lo botánico como paradigma de la lentitud, el simbolismo del jardín como casa primordial y destino final. Con internet es posible un alejamiento sin aislamiento, es posible seguir conectado y fomar parte de las redes sociales desde cualquier lugar, lo cual está cambiando y cambiará aún más los modos de vida y de organización.

Siempre inicio una composición mediante collage, creo que no sé hacerlo de otra manera, concibo las obras desde una mirada compositiva desde la que transmitir una idea, de dinamismo, de equilibrio, siniestra, o lo que sea, sin tener en cuenta lo que representan las imágenes por si mismas, el significado debe de surgir de su sinergia. En los casos que quiero enfatizar un sentido introduzco recortes de texto seleccionado. Utilizo fragmentos de fotografías propias y recortes de revistas y catálogos de publicidad, cartéles y cualquier reproducción impresa que tengo a mano.

El proceso a veces acaba en el collage y otras veces paso a la reproducción del collage en tela escalando a un formato mayor, este es el caso en que me sirvo del collage como boceto. En el cambio de escala utilizo técnicas pictóricas, dibujo, impresión digital, stencil y spray, y pocas veces pegado de papel sobre la tela, el resultado es una estética mestiza en la que intento huir de cualquier restricción.

Los lugares lentos no es otra representación del paisaje, las composiciones carecen de horizonte, el marco vegetal funciona como fondo y envoltorio, los árboles raramente aparecen enteros, sus imágenes se cortan en los propios límites del soporte, configuran con su proximidad el espacio y la atmósfera, estamos ante el lugar habitable como negación del paisaje. Los textos a veces dan pistas y a veces no dicen nada, en todo caso se insertan subliminalmente, se trata de fragmentos de slogans publicitarios, palabras sueltas, frases incompletas en distintos idiomas, estrofas de canciones y tics recurrentes del repertorio colectivo, son partes de una narración que hemos de reconstruir, y como las señales de tráfico solo nos sirven de un modo consciente si están en línea con nuestro propio itinerario estético y vital.

Intento que cada pieza requiera un tiempo, una exploración donde vayan apareciendo elementos, un recorrido visual por las técnicas utilizadas y la variedad de recursos gráficos y materiales, un “seguir las líneas” que se entrecruzan dando forma a los personajes que se solapan.

miércoles, 2 de junio de 2010

El imaginario rizomático

El imaginario rizomático.

[Una aproximación a la estética mestiza de Lola Calzada].

Texto escrito por Fernando Castro Flórez para el catálogo de la exposición Los lugares lentos.

“Un rizoma no empieza ni acaba, siempre está en medio entre las cosas, inter-se, intermezzo. El árbol es filiación, pero el rizoma tiene como tejido la conjunción “y… y… y…”. En esta conjunción hay una fuerza suficiente para sacudir y desenraizar el verbo ser. ¿A dónde vais? ¿De dónde partis? ¿A dónde queréis llegar? Todas estas son preguntas inútiles. Hacer tabla rasa, partir o repartir de cero, buscar un principio o un fundamento, implican una falsa concepción del viaje y del movimiento (metódico, pedagógico, iniciático, simbólico). […] El medio no es una medida, sino, al contrario, el sitio por el que todas las cosas adquieren velocidad. Entre las cosas no designa una relación localizable que va de la una a otra y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que arrastra a la una y a la otra, arroyo sin principio ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad en el medio” (Gilles Deleuze y Félix Guattari: Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia).

Tenemos que tener claro que la pintura no comienza desde cero, sino que parte de una borradura imperfecta o, acaso, de la resistencia de los signos convertidos en clichés. En cierto sentido aquella emergencia de lo real en el espacio de la representación que supuso la estrategia collage supone el reconocimiento de que la pizarra no puede borrarse de ninguna forma. Lola Calzada, con una intensa poética de la superposición, la veladura y el plegamiento icónico, genera una obra que tiene algo de palimpsesto que desafía o, mejor, desmonta la idea de interpretación única. Su pintura (por emplear un término convencional para referirme a un trabajo que es, en realidad, un híbrido en el que interviene también la fotografía y el dibujo, junto a la deriva de la escritura, esto es, la potencia plástica de lo textual) no es solamente una superposición que oculta su fundamento, también puede comprenderse su obstinado proceso como un arte de despejar las presencias que hay debajo o más allá de la representación. Algo concreto y, al mismo tiempo, abstracto: estar dentro del lienzo y marcar ese territorio. Retomo una idea crucial del “rizoma”, hay que volver a colocar el calco sobre el mapa. Conviene recordar que una de las características fundamentales del mapa o del rizoma es tener múltiples entradas.

Slavoj Zizek ha señalado que el arte (el acto de pintar) no es otra cosa que un intento de déposer, “establecer” en la pintura la dimensión traumática, de exorcizarla al externarla en la obra de arte. Conviene tener presente que cuando el sujeto se aproxima demasiado a la fantasía se produce el (auto)borramiento. Queda, en la estancia, la pintura como aphánisis, pero también como tesoro secreto (agalma: joya que resplandece en al oscuridad y nos seduce vertiginosamente) que garantiza un mínimo de consistencia fantasmática al ser del sujeto; recordemos que el objeto a como objeto de la fantasía es algo más que yo mismo, se trata de “eso” gracias al cual me percibo a mí mismo como “digno del deseo del Otro”. La pregunta original del deseo no es aquella que quiere saber realmente qué es lo que quieres decir, sino esa otra que espera saber qué quieren los otros de mí: ¿qué ven en mí? ¿qué soy para los otros? En términos más topológicos: la división del sujeto no es la división entre un yo y otro, entre dos contenidos, sino la división entre algo y nada, entre la característica de la identificación y el vacío. Las piezas de Lola Calzada no camuflan el espacio ni son el resultado de una “sublimación”, al contrario, permiten que las cosas tengan sitio; José Luis Cueto Lominchar subrayaba precisamente la libertad estética que en las obras se manifestaba al mismo tiempo que se establecía una referencial alegórica a un mundo de mensajes imperiosos y caóticos.

En la introducción de Mil Mesetas de Gilles Deleuze y Felix Guattari se indican las características fundamentales del rizoma que, a diferencia de los árboles o de sus raíces, conecta cualquier punto con otro cualquiera, pone en juego regímenes de signos muy distintos, no está hecho de unidades sino de dimensiones o, para ser más preciso, de direcciones cambiantes, es una antigenealogía, una memoria corta o incluso una antimemoria: es un mapa desmontable. Todo tipo de devenires se ponen en juego. Tenemos, aunque sea difícil, ir más allá de un inconsciente déjà la, para tratar de hacer visible algo que propiamente no lo es. En la serie de Los lugares lentos, Lola Calzada recurre, de forma insistente, a la imagen del árbol pero no para proponer un paisajismo convencional sino para introducirnos en lo ramificado, en esa voluntad de conectar o, por lo menos yuxtaponer, lo heterogéneo.

Algunos artistas tienen razones de sobra para estar cansados del árbol. Seguramente no saben o no quieren echar raíces. Ser rizomorfo es otra cosa. El esquizoanálisis trató de llegar a un estado distinto al del inconsciente jerárquico freudiano. Frente al trauma arqueológico, un sistema acentrado como una red maquínica de autómatas finitos: “tanto para los enunciados como para los deseos, lo fundamental no es reducir el inconsciente, ni interpretarlo o hacerlo significar según un árbol. Lo fundamental es producir inconsciente, y, con él, nuevos enunciados, otros deseos: el rizoma es precisamente esa producción de inconsciente”[1]. El imaginario de Lola Calzada es un wunderblock en el que las formas van sedimentándose una forma lúdica o crítica, siempre con un talento compositivo admirable. Ella misma indica que los textos que introduce en las obras son una suerte de pistas errantes que “a veces dan pistas y a veces no dicen nada”. El conceptual, con su inflacción tautológica, había impuesto la idea de que en el fondo la pintura no va de nada[2]. En realidad, como sucede en Lola Calzada, el arte no tiene la obligación de ser una consigna o propaganda “neutralizada”, vale decir “radicalismo subvencionado”. Sin la dimensión metafórica, cuando se pierde el componente enigmático y solamente funciona lo literal o lo obvio resulta completamente imposible hacer otra cosa que claudicar al paradigma de la comunicación adoctrinadora.

Thomas Lawson reivindicó, con acierto, la dimensión crítica de la pintura como una red de representación que nunca está conclusa. Precisamente, cuando la transgresión está completamente retorizada, es necesario encontrar nuevos intersticios, pegar y despegar en el espacio del arte lo que nos afecta, intentar responder con inteligencia creativa a una epidemia de banalidad que ha llegado a okupar incluso lo museístico. Lola Calzada toma como pre-texto para sus piezas la fricción de perspectivas ecológicas con el desastre turístico, desde una plena conciencia de que estamos en el tiempo del simulacro, cuando lo natural no puede existir sin la inscripción del artificio. En cierta medida, sintoniza con Marc Augé cuando cartografiaba los no-lugares, esos espacios donde no es posible el reconocimiento ni el simbolismo, sin pretender volver a una centralidad del mundo o a una estética de lo “originario”.

En una de las piezas de Lola Calzada encuentro dos frases que me atrapan: “instrucciones para desandar los caminos” y “una vieja historia en ninguna parte”. Efectivamente tenemos que recorrer la zona a contracorriente, sin esperar conclusión o moraleja pero también sabemos que los relatos que nos quedan, tras la demolición de las Ideologías, no son capaces de producir una comunidad ni apenas una trama de símbolos. La estética mestiza de Lola Calzada formula, al mismo tiempo, una reivindicación de los lugares lentos y de la imaginación nomádica. El rizoma nos emplaza en un lugar que habría que calificar como un estar entre todas las cosas lo que supone propiamente que no hay relación localizable. Un movimiento transversal, algo que no empieza ni acaba nunca.



[1] Gilles Deleuze y Félix Guattari: “Introducción: rizoma” en Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Ed. Pre-textos, Valencia, 1988, pp. 22-23.

[2] “[Según Art & Language] La respuesta, derivada de los análisis contemporáneos sobre la denominación, se expresa en términos de causa. “Ninguna respuesta a la pregunta sobre de qué va una pintura puede considerarse adecuada… en tanto requiera la supresión de información o investigación sobre la géneris de la pintura” escribieron. Parecía deducirse que estas relaciones de génesis (a través de recursos prácticos, competencias pictóricas y teóricas por parte del artista y del espectador) se mantenían en contra y a menudo chocaban con la iconicidad absoluta de una imagen cuando esa iconicidad era abierta y declarada” (Brandon Taylor: Arte hoy, Ed. Akal, Madrid, 2000, p. 54).

miércoles, 26 de mayo de 2010

Reflexiones sobre la Verdad Futura

La inteligencia resuelve los problemas que la intuición plantea.

Henri Bergson.

Solo tiene sentido hablar de la “verdad” en una proyección hacia el futuro. Ahora lo explico: sobre el pasado solo podemos (re)construir, repetir narraciones, el pasado se convierte rápidamente en su registro, en algo independiente y separado, subjetivo y unido al lenguaje y la expresión, interpretable, que solo podemos constatar por cruce, observando las intersecciones de caminos, constatando que los territorios por los que nos movemos coinciden con los mapas imaginarios evocados por esas narraciones y registros. El presente es el lugar donde muere el futuro, el salto de agua donde permanecemos inmóviles, el umbral desde el que vemos como se pierde el pasado y como nos arrolla el futuro, en el presente la subjetividad es máxima, la presión del ambiente, nuestro estado anímico, miramos con demasiados filtros sobre nuestra conciencia, demasiadas distorsiones que oscurecen eso que llamamos familiarmente “realidad”, como si fuera algo fácil y al alcance de todos, cuando muchas veces tan solo vemos sombras y porciones, simulacros y fantasmas que viven en nuestra cabeza.

Sin embargo el futuro es el campo de las certezas, aunque parezca chocante o ilógico, no hay más verdad, más certeza, que en acertar, en disparar la flecha y dar en el blanco, el futuro es el territorio de la clarividencia, la clarividencia siempre apunta hacia el futuro, indica que hay que estar despierto y tener una visión clara, sin distorsiones, los cazadores saben bien que para acertar en una presa en movimiento, como es el presente, hay que apuntar unos metros por delante, concebir la realidad en términos de trayectorias, velocidades, ritmos, ondulaciones, no olvidar nunca la plasticidad del medio, una manera de pensar que nos transporta a la mecánica cuántica. Hemos de mirar hacia el futuro para poder acertar y de esta forma no tendremos que probar que lo que decimos es cierto como ocurre con los hechos pasados, aquí juega una mecánica inversa, no buscamos nosotros en la memoria sino que el futuro saldrá a nuestro paso y vendrá a confirmar que aquella (pre)dicción era cierta, por la sencilla razón de que acertamos.

Desde hace unos meses mi cabeza debía andar inconscientemente en estas cavilaciones porque cuando alguien me preguntaba que cual es mi punto fuerte contestaba “la suerte”, quizá ahora lo que me pasa es que lo estoy haciendo consciente, la suerte al fin y al cabo consiste en acertar, en confiar intuitivamente, en situarse en el lugar y el momento preciso, en tomar la decisión adecuada, en ser clarividente a fin de cuentas.